Historias de viajeros

Alberta, Canadá: Tu primera experiencia en la nieve

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Winter is coming!

Lánzate a Alberta, Canadá

Alberta es quizás el secreto mejor guardado de Canadá. Ubicada al centro-oeste de este inmenso país, se destaca por sus INCREÍBLES paisajes. Si lo buscas en Google, la mayoría de las fotos te mostrarán a la “joya de la corona”, el Parque Nacional Banff. Durante el verano los colores de este parque son irreales, pensarás que las fotos están retocadas, pero la verdad es que la naturaleza del lugar es tan majestuosa que lo que ves es lo que hay.

Durante el invierno tampoco se queda atrás, de hecho es uno de los mejores lugares para tener una experiencia de nieve por primera vez, o al menos así lo fue para nosotros.

La temporada de invierno inicia en noviembre y se extiende hasta mediados de mayo, seis meses completitos para disfrutar de la nieve más fina, ideal para amantes del esquí y para novatos que sólo buscan pasar un buen rato “escarchados”.

Al ser nuestra primera vez en un destino de nieve nos preparamos como para ir al Polo Norte, sin embargo, nos sorprendió que el clima no estuviera tan frío, ni siquiera en las noches (osciló entre los 0 y 14 grados), claro nuestro viaje fue a principios de mayo, no se confíen, en los meses más fríos (diciembre a febrero) las temperaturas pueden bajar hasta -15.

Para llegar tomamos un vuelo directo a Calgary (aproximadamente 4 horas) y ahí rentamos un coche para trasladarnos a Banff, un trayecto de 1.5 horas. A la mañana siguiente salimos a conocer el pueblo, las calles son adorables, llenas de tiendas, restaurantes y cafés; perfectas para tomar miles de selfies con las Montañas Rocallosas de fondo.

Banff Avenue

Después fuimos al Cave and Basin National Historic Site, el lugar donde todo comenzó, pues tras el descubrimiento de una cueva de aguas termales en 1885 se fundó lo que actualmente es el Parque Nacional más antiguo de todo Canadá.

Por la tarde visitamos la atracción local #1: la Góndola de Banff. Este teleférico te ofrece las mejores vistas de las montañas, subir a la cima del centro de visitantes te tomará 8 minutos y una vez que llegas puedes recorrer los miradores, enloquecer tomando fotos, aprender un poco sobre la fauna local y recargar pilas con una deliciosa comida.

Gondola de Banff

Al día siguiente continuamos el viaje a Lake Louise, en menos de una hora ya estábamos frente al famoso lago, completamente congelado. Caminamos por los alrededores en busca de alces, cabras de montaña y zorros polares. Más tarde nos esperaba un paseo en trineo de perros ¡nuestra actividad favorita de todo el viaje! Dos horas de ida y vuelta en el transporte más antiguo en Canadá, acompañados por un guía y nuestro equipo de huskies.

Acabamos muertos de cansancio y para consentirnos un poco nos quedamos a cenar en el Fairmont Chateau Lake Louise, un castillo convertido en hotel que puedes visitar para disfrutar de cualquiera de sus restaurantes, te hospedes ahí o no.

Fairmont Chateau Lake Louise

El último día visitamos Sunshine Village, uno de los mejores resorts de esquí en Canadá. Ninguno de nosotros lo había intentado antes, pero estábamos muy emocionados por probar. Nuestro guía nos recibe y da indicaciones para no morir en el intento (no se preocupen por la ropa y el equipo, ahí mismo se puede rentar).

Subimos a la cima de la montaña y antes de lanzarnos al ruedo por supuesto que hacemos una guerra de bolas de nieve. Nadie logró mantenerse de pie en los esquís, pero aprendimos que hay mucha más diversión en la nieve.

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